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El crimen del cine Oriente. Javier Tomeo

 
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Autor Mensaje
Robert Trocchi



Registrado: 17 Feb 2008
Mensajes: 24




MensajePublicado: Mie Feb 20, 2008 11:53 pm    Asunto: El crimen del cine Oriente. Javier Tomeo Responder citando

El particular estilo de Javier Tomeo hace difícil una clasificación estricta de esta novela. La caracterización de los personajes impide, por la misma razón, incluir la obra en un espectro realista, a pesar de que está basada en un hecho cierto, del que el autor se ha servido para ensayar un guión cinematográfico. Es cierto también que la intención, en este caso, se vio frustrada quizás por el afán del autor de novelar un episodio tan insólito como el que constituye la esencia del texto. Esto entronca con la eterna batalla entre la realidad y la ficción, pues, al contrario de lo que es común en la mayor parte de la obra de Tomeo –experimentar con lo cotidiano otorgándole finalmente una apariecia insólita–, aquí, en El crimen del cine Oriente, se parte de un hecho insólito para conseguir normalizar la historia de María López Ducos, la descuartizadora. Dicho esto, nos encontramos, paradójicamente, ante una novela cuyos componentes y personajes responden a lo que es común en la narrativa de Tomeo –imaginación, humor trágico, asimetría–, pero con un escenario y ambientación reales. Estos personajes, María y Juan, seres de existencia problemática, fracasados, parecen vivir la historia desde el inconfundible prisma del autor, no como un trasunto de lo acaecido en los días de posguerra en los que se sitúa la acción ni como una secuencia de los actos protagonizados por ambos, sino como la nueva perspectiva de un futuro señalado: el fatal desenlace del que ambos, de distinta forma, serán víctimas.

La novela podría calificarse de costumbrista; lo cotidiano –dentro del submundo que supone el cine y el piso adosado en el que todo se concentra y que constituye un espacio quizás psicológico– interviene de forma explícita. Es de notar que, de forma aparente, nada acurre hasta las últimas páginas. He aquí, precisamente, lo particular de esta novela en la que el lector espera, desde el primer capítulo, la aparición del crimen y sus consecuencias, y sigue esperando –leyendo– sin darse cuenta que la novela está finalizando sin otorgarle ni una concesión al respecto. Ahí reside, quizás, el encanto –el sustantivo no es gratuito–, y la habilidad del autor para arrastrar, con una prosa ágil y ciertos arranques soeces y diálogos disparatados, a un lector atrapado por algo tan simple como la vida de dos seres sin expectativas que reflexionan y dudan, una y otra vez, sobre su posición en el mundo como individuos insertos en la sociedad. «Nosotros no somos normales», apostillan sin saber que su condición, a veces grotesca, se debe sólo al genio del autor. No olvidemos, por otro lado, que Tomeo se sirve en muchos casos de lo cotidiano para rozar el absurdo, la situación y el diálogo sorpresivo y teatral en el que introduce a sus personajes. Y en esto contamos con muchos ejemplos en todas sus novelas: diálogos que aparentemente nada dicen pero esconden una crítica picuda, una soterrada parodia o un sarcasmo dominguero de los que hacen mucha sombra.

En un cine se desarrolla la acción de la novela y el texto, a la manera del enfoque cinematográfico, parece establecer una mirada de vouyeur que destaca la importancia del espacio: la mirada de Tomeo –véase también La máquina voladora o Los misterios de la ópera, donde todo parte del mismo punto estratégico– que descubre la intimidad de los personajes. Todo cuadra, pues, en esta divertida novela. Sólo nos queda un último resquemor a los lectores de Javier Tomeo, un último detalle que se nos escapa: María descuartizó el cadáver, depiló sus piernas y le pintó las uñas de rojo para burlar a la policía, ¿cómo la ficción del autor –su imaginación– se ha visto superada por la realidad?



© Jorge Salvador Galindo

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Registrado: 16 Feb 2008
Mensajes: 711




MensajePublicado: Jue Feb 21, 2008 8:51 am    Asunto: Responder citando

Gracias a tu amigo por dejarte que lo pongas, Robert.
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